La primera función de un sistema de seguridad no debería ser detener un robo.
Debería ser ayudar a evitar que el delincuente decida intentarlo.
Por eso una alarma cumple una importante función disuasoria: hace visible que la vivienda está protegida. Pero esa señal adquiere mayor fuerza cuando detrás de ella existe una capacidad real de reacción.
Cuando detrás de la alarma está REDIPAT
Una identificación de Alarma Golán comunica algo más que la existencia de sensores y una sirena.
Comunica que la vivienda está conectada a una Central de Monitoreo y que, ante una posible intrusión, Golán puede activar REDIPAT para reaccionar y llegar rápidamente al lugar.
Por eso REDIPAT no solamente tiene una función cuando ocurre una emergencia.
Su presencia también ayuda a disuadir.
Las patrullas circulando, la identificación de las viviendas protegidas y el conocimiento de que existe capacidad de reacción hacen que intentar ingresar a una propiedad protegida por Golán represente un riesgo mayor para quien pretende delinquir.
Cuando más vecinos se protegen
Este efecto puede hacerse todavía más visible cuando varias viviendas de una misma colonia cuentan con Alarmas Golán.
Ya no se trata solamente de una casa protegida. Existe una mayor presencia de viviendas identificadas, monitoreo y circulación de REDIPAT en el sector.
Eso puede contribuir a que la zona resulte menos atractiva para quien busca oportunidades para delinquir.
Porque proteger una casa beneficia directamente a esa familia.
Pero cuando más vecinos se protegen, la disuasión también puede comenzar a sentirse en la comunidad.
REDIPAT llega cuando lo necesitas. Su presencia ayuda a que no tengas que necesitarlo.